viernes, 20 de octubre de 2017

De mujer al mundo. Basta ya.

No es cuestión del sexo, no.

Mírame,
Soy igual que tú,
pero distinta.

Y tú, eres igual que yo,
pero distinto.

No soy una flor que regar,
No soy para enmarcar,
No soy para domar,
ni mucho menos para abusar.

Soy igual que tú.
puedo hacer lo mismo que tú,
exactamente igual.
Y estoy ya muy cansada
de la triple exigencia que se me hace,
para demostrarlo.

No soy la flor que regalar
tampoco de la que presumir,
ni la que encerrar en una urna
y no, no necesito tu persona para vivir.

No tengo tareas predefinidas,
por haber sido antaño socialmente apartada,
o por el hecho de poder traer nueva vida.
Ya no sé cómo decirlo,
que tú y yo podemos hacer lo mismo.

Dejad de haced lo que hacéis.
Soy mujer y soy igual que el hombre,
pero distinta.
Y el hombre es igual que yo,
pero distinto.

¿Tan difícil es de entender?
Sacad esas ideas de vuestras cabezas,
y empecemos de cero,
siendo distintos e iguales a la vez.

Somos todos personas,
y si nos cuidamos,
mejor.

jueves, 19 de octubre de 2017

Tengo todo preparado

(Abro la puerta)

¡Ay!, qué nerviosa estoy,
hace tiempo que esperaba que llegaras.
Pero pasa, no te quedes ahí,
estreno zapatos,
he limpiado toda la casa
y he envuelto mis ganas en papel nuevo,
ya no queda nada de lo que había antes.

Tengo ganas de saltar,
gritar que por fin estás aquí,
¡ay, ay, ay!
Ven, que te enseño todo,
coge mi mano,
quiero que te aprendas cada rincón,
los visibles y los escondidos,
no quiero ocultar nada
y mucho menos, nada de lo que hubo,
que revolvió absolutamente todo.

Sí, sí, sábanas nuevas y de colores,
todo para recibirte, AMOR, como mereces.
Ya ves, tengo todo preparado para ti,
que no es para menos la fiesta.
La última vez que te marchaste
fue de golpe, dejando tanto hueco
que me costó latir de nuevo.

Pero ya está, no lo recuerdo más.
No te guardo rencor, ninguno.
Lista estoy para que llegues,
para que entres
y te quedes.

Aunque lo vuelvas a revolver todo,
aunque igual me restes vida,
aunque me duelas otra vez,
ven, ponte cómodo.

Quiero que tu flecha
acierte conmigo.

Quédate, quédate a dormir.





martes, 17 de octubre de 2017

El olvido. Ése que no llega huyendo

Me dediqué a huir (te),
con un solo objetivo: esquivar (te).
Lo hice tan bien,
con tanto empeño,
que perdí todas las nociones de mi misma,
ni en mi sombra me veía.

Huía de nuestros lugares,
de las marcas de los árboles,
de los besos que nos dimos,
de las noches que fueron fiesta,
de tus ojos y tu cuello.

Huía de lo que sentí,
de tu olor al despertar,
de tus palabras y silencios,
de todas las señales que no vi,
y de lo tonta que fui por
toparme de bruces con ellas.

Huía, corría sin tregua
de mi despecho y mi dolor,
ansiosa por ser más rápida que ellos,
sin darles la ventaja
de hacer llagas en mi corazón.

Huir fue salida de emergencia
para un corazón aniquilado,
que ya no podía andar sin tropezarse,
que hasta si le sujetaban, le dolía.

Huía a marchas forzadas
incapaz de no chocar con tu recuerdo,
frenando en seco mi marcha,
y yendo en dirección contraria.

Así, huyendo, demasiado tiempo.
Sé el tiempo exacto, con minutos y segundos.
Supe, al verme exhausta,
con mi corazón plano,
que de quien había huido tanto,
era de mí misma.

Suerte de poder encontrarme,
reconciliarme,
aceptar que ya no estabas
y enviarte, poco a poco,
al lugar de mi vida
que te corresponde.

domingo, 15 de octubre de 2017

Habla la tierra ¿Puedes oírla?

La historia de amor
que tienes conmigo,
no va a acabar bien,
hace tiempo que lo digo.

Me quieres, me necesitas,
me llamas constantemente,
siempre me tienes en tu boca y 
en tus suelas.
Me respiras, me tocas,
abrazar, lo haces poco, la verdad,
y cuando cierras los ojos 
te me entregas.

A la vez, rizas el rizo tanto,
que voy a explotar,
porque sientes lo anterior,
y solo me tratas de basura,
llenándome de tus malos humos,
echándome a mí todos los metales pesados que 
llenan tu alma y tu casa.

Hace tiempo que te lo digo,
en lo nuestro no hay empate,
ya estás pagando tanto daño 
que me has hecho.
No me mires así, bien lo sabes,
no es momento de hacerse el tonto.

No, no puedo volver a ser aquella que un día fui,
porque me has hecho sacar lo peor de mi,
sin tener otra opción.
Pero ni con esas te has querido dar cuenta.

Tu comodidad sale cara,
pero así eres y así sois,
seres humanos, amantes del progreso,
rápido, constante e instantáneo.
Así sois,
y lo seguiréis haciendo,
seguiréis mostrando un amor falso,
disfrazado de buenas intenciones
que envuelven todo desecho,
que sin más me lanzáis a la cara.

Y el poder es mío,
y mira que os estoy avisando,
pero no hay más ciego,
que el que no quiere ver
lo que por otra parte, 
ya tiene delante.
Y no hay más insensato,
que el que no cambia
a pesar de mis señales.



jueves, 12 de octubre de 2017

Mi varita mágica

Podéis levantaros tranquilos
y caminar sin miedos ni culpas.
Mi varita ha arreglado el mundo.

Alzándola y con las palabras adecuadas,
ha hecho estallar el amor en las calles,
se acabaron los bancos por colchones
y los gritos de todos los hogares.

Ha llamado a la lluvia, al frío y al viento,
y traen consigo la sonrisa por bandera.

Ha llevado la justicia, la de verdad,
la que todos merecemos,
a cada rincón de la tierra
que se ha vuelto paralela
en vez de circular.

Ha quitado lo robado
y lo ha devuelto todo a su lugar.
El poder, ya no lo tiene nadie
y dueño cada uno de su vida es.

No hay fronteras, 
solo vidas,
que ya se cuidan bien,
pues ninguna alza la voz
y todas tienen su lugar.

La felicidad ya no es quimera,
puesta está como sombrero.
Los niños solo juegan, 
están llenando los parques
del sonido más bonito de la vida.

Las armas a la basura,
y las basuras ya no existen,
ni los malos humos,
ni el rencor hacia el ajeno.

Se acabaron los daños,
la maldad y el criticar.
Llegó la paz,
explotó la vida.

¡Qué cosas! Y yo...
voy a enmarcar mi varita,
que me recuerde
lo fácil que es para ella
cambiar el mundo.
Voy a poner un poco más de mi parte,
a ver, a ver, que logro.

martes, 10 de octubre de 2017

Me quedo en tu boca

No veo mejor lugar.

Y hagamos de la rutina,
la más bella compañía,
tu boca y la mía,
a pies juntillas.

Y saltemos los charcos,
como dos locos enamorados,
que el tiempo no nos alcance
si viene pisando con sus estragos.

Escupamos flores de colores,
aún cuando hablemos de
estar enfadados.
Y que no llegue la noche,
sin besarnos.

Cerremos la puerta al invierno,
si llega cuestionando las ganas.
Y sepamos enfrentarlo, 
de la forma más bonita,
bajo el edredón.

Llenemos siempre el plato,
que el amor no quede vacío,
que no le aceche nunca hambre,
que tu mano y la mía no escatimen
en caricias.

Y si han de venir amargos,
sepamos, amor mío,
divisarlos con tiempo,
y ojo avizor, con sumo cuidado,
no los despreciemos sin más,
y les demos tregua si la necesitan,
para que no envenenen
con ese sabor rencoroso que siempre vuelve,
cuando no se cierran bien heridas.

¿Quieres?
Si me dices que sí,
me quedo en tu boca.
No veo mejor lugar, 
donde pasar mi vida.

viernes, 6 de octubre de 2017

La asincronía de las despedidas

Te pienso todo el rato,
y ya no sé qué hacer.

Te pienso cuando suena el despertador,
y ya no doy la vuelta
para besar tímidamente
tu boca.

Cuando preparo el desayuno,
esta vez, solo para uno.
O cepillo mis dientes,
sin compartir la pasta contigo.

Cuando marcho, rápido
por la puerta y no estás
para decirte "adiós,
que pases buen día".

Cuando vuelvo y no está la tele encendida,
también te pienso.

Cuando miro la estantería vacía,
y el hueco en el armario,
que tendré que llenar
para que no siga hablando de ti.

Cuando en la cama,
no encuentro calor
ni doy con nada que encender.
1,35 es curiosa dimensión,
limitada para dos
e inmensa a falta de uno.

Te pienso sin intención,
Te pienso aún sin querer,
Te pienso sin peros,
sin darle vueltas,
y hasta del revés.

Pienso-te,
como constante.

Que te haya dicho adiós,
no significa, ni por asomo,
que no sigas aquí.



viernes, 29 de septiembre de 2017

Supervivientes

Me he cruzado hoy
con un montón de supervivientes,
que no solo sobreviven
a la vida que no les sonríe,
que no les brinda muchas razones
para sonreír.

Escuchaba al que dice
mendigar cualquier trabajo,
que no le duran más de 6 meses,
alarmas, libros,... el alma al diablo,
si falta hiciera.

Su coche, se le ha roto.
No lo puede arreglar
y su mujer tampoco lo tiene fácil.

Quiere que sus dos hijas tengan todo,
pero "todo" es muy exigente
y no llegan.

Sale muy pronto y llega muy tarde,
al beso rápido de buenas noches.

Ella, resignada, quisiera trabajar
y no agotarse sólo de la casa,
de las cuentas que no salen
y de tanto pensar.

Y ellos, cuando les hablan
de la salida "de la crisis",
quisieran cambiarse por quien lo afirma,
tan solo unas horas.
Y que vivieran en sus carnes,
lo que les cuesta poder comer
algo más nutritivo que la pasta.

A los que dicen que ya no hay crisis,
les pediría silencio,
porque hay demasiado superviviente,
que necesita de todo,
menos palabrería.




jueves, 28 de septiembre de 2017

Llévate tus restos

Foto de Ingrid Hoppe
Mírame,
muestra valor para
mirar de frente mi dolor,
las cuencas de mis ojos desbordadas
y mis trizas por corazón.

Siempre te fue fácil
mirar para otro lado,
tirar la piedra sin que te vea,
esconder las manos que no me acariciaron,
y los ojos que no fueron capaces
de mostrar el mínimo consuelo.

Lo sencillo, huir de mí
y huir-te de ti mismo,
y hacer como si no pasara nada
cuando el huracán ya había arrasado.

Mírame,
y ya no vuelvas.
Y mírate tú antes de hablar de mi.
Porque en esta historia,
que nunca ha sido,
yo he dado más de lo que podía,
quedándome vacía.
Y tú, te lo has guardado todo.

Ya que no me miras,
devuélveme a mí,
y márchate.

martes, 26 de septiembre de 2017

El mensaje subliminal de los días

El olor a tierra mojada.
Tu mirada.

La risa de un niño,
su abrazo espontáneo,
y verle dormir.
El aroma del café recién hecho.
Que me busques.

El beso de una madre
y su vientre siempre a punto
para que te recuestes.
El color del otoño.
Tus caricias.

Notar el peso de la manta
y estirarte al entrar en la cama.
Ver cómo sale el sol
y la grandeza con la que se despide
al caer la noche.
Tus besos.

La ducha, después de hacer deporte.
El olor a nuevo
y oler tu cuello.

Gritar tu canción.
Quitarse los zapatos al llegar a casa.
Y, de paso, todas las caretas.
Que el espejo te hable bien.
Que me agarres fuerte.

Los segundos antes de dormirte.
Seguir respirando.
Que algo te regrese a la infancia.
Que yo te guste.

Un vaso de agua fría.
La toalla al salir de la piscina.
Morder una manzana.
Hojas que se amontonan con
las luces de las estaciones.
Las carcajadas.
Que te sorprendas.

La montaña subiendo pasito a pasito.
Sin prisas de nada.
Llegar al quinto piso por las escaleras.
Tener qué comer.
Y comerte a besos.

Que el destino haya llegado a la meta
con nosotros.

A veces, de forma subliminal,
pasan estas cosas desapercibidas,
y quiero notar cada vez,
cómo me brota la VIDA en ellas.