lunes, 26 de octubre de 2015

Cuentas que salen contando...

Si me das dos minutos de tu tiempo, te cuento un cuento.
El cuento de la cocción a fuego lento
y de que todo sabe mejor si hay esmero en su preparación.

Habla de la tranquilidad de compartir-te,
y de dormir con tu brazo rodeándome,
de saberte en casa al llegar;
y el cuento de tu beso al despertar.

Es la historia de tu cuerpo sobre el mío,
como recita Marwan, pero ésta, sin saberse triste.
Es el cuento de tu mirada y de cómo desarma
las dudas que, a veces, sin sentido se encallan.

Es el cuento de la verdad, de la confianza y del deseo,
de los besos que llegan, sin más,
de cómo, inexpertos, construimos esta historia de dos,
con la primavera que explota si estamos tu y yo.

Es el cuento del camino compartido, el de los semáforos en verde.
La despedida de conjugar-te en primera persona,
el cuento de aprender, de ajustar,
de estar aunque no entiendas, de aceptar,
de la humildad de reconocer-te novato en el arte de sumar,
poner el empeño en avanzar y crear,
de crear este cuento que no acaba
y que guarda un as en la manga.






jueves, 22 de octubre de 2015

"Touché"

Cuando nada de lo que intentes decir,
puede explicarlo mejor.
Mejor cállate, comparte y
agradece.


martes, 20 de octubre de 2015

Maldita co-lateralidad

No lo mereces, no.
Tú, que todo lo trataste de hacer bien.
Cumpliendo plazos, requisitos y entregas.
Luchando contra la sensación que amenazaba con invadirte.

No lo mereces, no.
Pero llega la injusticia que no depende de tí.
Es resultado de lo que hacen otros,
sin tener en cuenta lo que arrasan a su paso,
dejando constancia de su presencia, porque sí.

No lo mereces, no.
No mereces esa incompetencia blindada en un puesto fijo,
No mereces el perjuicio del trabajo no realizado eficazmente,
No mereces tener que paralizar-te porque otros,
desde su alto estatus, deciden que así tiene que ser.

No lo mereces, no.
Te gustaría gritar al mundo lo que han hecho.
Y que el mundo se apiadara de lo que ocurre.
Necesitas que la maldad no venza ninguna batalla más,
Que se haga justicia, que pidan perdón, que ayuden, por una vez.
Que sumen y dejen de restar.

No lo mereces, no. Nada de esto. Lo sabes.
Y pese a ello, otra vez en la vida (que también es esto),
es necesario subirte de nuevo el dobladillo del pantalón
y cruzar los charcos intentando llegar a esa tienda y comprar
aquellas botas que todo lo secan, una vez cambiados los calcetines que, sabes, tendrás que tirar.

No lo mereces, no.
Pero afortunadamente
No estás sola, no.
Y no queda otra.


miércoles, 14 de octubre de 2015

Golpe a los estados

Gracias AMIGA Soy Misstake por mostrarme a Antony de Mello.

A un discípulo al que, literalmente, le aterraba la mera posibilidad de cometer errores le
dijo el Maestro: 
«Los que no cometen errores, cometen el mayor error de todos: el de no intentar nada nuevo».

Demasiado tiempo pisando de puntillas
para no molestar ni hacer ningún ruido,
queriendo pasar desapercibidos por la vida
sin que nada cale, temple, llegue o se quede. 

Demasiado tiempo centrados en nosotros,
en dolores, resquemores, pasados y excusas,
sin ver el horizonte que hay tras la ventana 
(y peor, sin querer, siquiera, echar un vistazo)

Demasiado tiempo creyendo que las apariencias importan,
que vales más o menos por un cuerpo,
por lo que no tienes ni tendrás, 
o por un puñado de planes y amigos vacíos. 

Demasiado tiempo dando importancia a cosas que no la tienen,
lo que digan, lo que piensen (¡no puedes estar en sus cabezas!),
lo que interpretamos de miradas, palabras, gestos...
mendigando ciertos cariños que ni valen, ni suman, ni nos merecen.

Demasiado tiempo presos, con el miedo atado al tobillo,
impidiendo así avanzar por cualquier camino,
estancados, como el agua del pilón de los caballos,
siempre enseñando el rostro de escaparate.

Demasiado tiempo invertido en restar-nos a nosotros mismos.
Demasiado tiempo existiendo solamente, en vez de viviendo. 

Y en este sin vivir que agota, demos un golpe a estos estados. Fuerte y firme.

Fantasmas, os reto, de la mejor manera: 
dándome la oportunidad de: 

equivocarme (y aprender),
reírme de mí,
acabar con las verdades absolutas,
amar,
abrirme al mundo,
sentir,
darme oportunidades,
quererme,
mostrarme sin-vergüenza,
compartir-me,
creérmelo, 
emocionarme,
escuchar de verdad,
abrir los ojos, 
y pisar, 
pisar 
fuerte 
y darme
cuenta de cada
paso.

¿Te apuntas? 





martes, 6 de octubre de 2015

Y... Jamming acabó en casa...

Un día del mes de Marzo de este año, así ya con la primavera,... un bonico percebe nos propuso a la 'panda percebeira' un plan alternativo. Un teatro de improvisación... Ella ya lo había visto y garantizaba pasar un rato muy diferente.

Allá fuimos. A ver el #JammingShow

Y todo cambió. 

Quizá Jamming me llegó en un momento de mucho trabajo a nivel personal (Sí. Un trabajo de mi, me, conmigo) en el que estaba despidiéndome de muchas rigideces sinsentido y dando la bienvenida a las oportunidades que brinda la vida de conocer, disfrutar, ser flexible con uno mismo, con los demás, de reírte más, etc.

Así que, ese día y en este punto, Jamming entró en mi vida. Jamming entró en mis planes y no ha salido de ellos. Desde aquel día no he podido dejar de ir a verles al teatro, ver sus #JammingShows, siempre distintos  y creados a partir de un público que participa y se entrega, ya que los artistas te invitan a hacerlo desde el primer minuto.

Y vas viendo como notas que te vas enganchando a las sensaciones:

- De salir del teatro más feliz de lo que entraste. 
- De alucinar con la agilidad y rápidez mental que tienen los #Jamming y la desinhibición con la que trabajan.
- De disfrutar de lo buenos actores que son.
- De lo bonito de lo absurdo. 
- De darte cuenta de lo sano que es ser capaz de reírse de todo, empezando por uno mismo.
- De la capacidad de disfrute.
- De las carcajadas sin límites.

Y ya está. Una vez que estas sensaciones te invaden, no hay salida. Solo dejarte llevar y disfrutar-les siempre que puedas. 

Añadir, para quien no lo sepa, que son grandes artistas. Todo lo van improvisando con una complicidad, ironía y sentido del humor alucinante (de ese que dices, ojalá me invadiera). Yo no sé mucho del mundo del espectáculo, pero creo que hacer reír al público es uno de los géneros más complejos y, ellos trabajando desde una seriedad (que se ve, aunque todos -y ellos- nos riamos), respeto y disfrute, lo contagian desde el escenario, consiguiendo que el público se deje llevar y entre de lleno en las historias.

Y, tras verles muchas veces, y seguirles por las redes, publican un concursing y me llega la SUERTE de poder recibirles en el salón de mi casa una tarde de domingo, ¡A los cuatro! #Jamming en mi casa! Yo, que tanto alucino con ellos (debería ser obligatorio verles por lo menos una vez...) ¡les iba a tener cerquita, en mi salón! 

¿Os dais cuenta de cuánto les quería agradecer aún sin ellos saberlo? 

Pues ese agradecimiento es aún mucho mayor. Creo que hay que ser personas muy GENEROSAS (llenan teatros cada fin de semana, en cada sitio donde van de gira y todo lo que hacen aparte...) para plantear este concurso y para moverse ellos a casa de alguien que no conocen de nada... Y hacer todo esto, a cambio de nada.

Pues así llegaron a casa de esta freaky-fan y tras charlar un poco (¡me costaba creer que estuvieran ahí!), se pasaron un buen rato haciendo un súper #JammingShowCasero. Si verles en el teatro no tiene precio, imaginad verles en el salón, ¡a dos metros de distancia actuando para un grupete de personas muy reducido!. ¡Todavía me emociono! 

Paula Galimberti, Lolo Diego, JuanMa Diéz, Joaquín Tejada y Michael ¡GRACIAS! 

Gracias infinitas por la experiencia. Gracias por vuestra accesibilidad. Gracias por la cercanía. Gracias por lo que hacéis, por las risas y la charleta. Gracias por este REGALAZO que lo guardo muy dentro.

Cristina D., ¡Gracias por todo también! ¡Vivan las redes sociales!  

No sabéis la felicidad que trajisteis a mi casa el domingo 4 de Octubre. :) 


Los #Jamming están todos los viernes y sábados a las 23h  y algunos "Jammingos" en el Teatro Maravillas de Madrid. Si no les conoces pincha aquí. 

jueves, 1 de octubre de 2015

Ahora...

Me despido de lo que podría ocurrir,
de los cuerpos que podría acariciar,
de las primeras citas,
de empezar de cero otra vez.

Me despido de los 'no compromisos'
que tanto tiempo me llevó descubrir.
Me despido de las señales rápidas
y de la -falsa- estela de triunfo que dejan a su paso.

Me despido.
Y me descubro con la misma confianza
que regala el invidente a su lazarillo.
Y no me cuesta.

Me despido para descubrirlo todo.
Pero contigo.

Bienvenido.