viernes, 21 de julio de 2017

24 de julio. Dos años de vida

Foto de Ingrid Hoppe
Fue tal como lo cuento.

Llegó el amor y rompió la cáscara
con un golpe muy limpio.
Y salió así del cascarón.

Se posó en nuestras manos,
delegando todos sus cuidados:
alimentarle,
vestirle,
adornarle,
respetarle,
pasearle
y reposarle.

Estaba desnudo y frágil cuando
llegó a nosotros.
Era tan pequeño...

Quisimos, quisimos.

Fue fácil ponerse con él,
verle crecer a golpe de besos,
de días, noches,
confidencias sin reproches.

Con el tiempo,
se iba haciendo fuerte,
y ya no nos cabía en las manos.
Iba aprendiendo a caminar
y se decía
que había llegado a buen lugar.

Logró tener su espacio,
cogió el más grande entre nosotros,
con sus cuidados constantes,
y la fusión en las miradas.

Hoy, hace dos años,
de un teatro y una cena,
donde rompió el cascarón,
posándose en nuestras manos
el amor.

Qué suerte que quisimos cogerlo,
qué suerte que quisimos cuidarlo,
qué suerte la mía,
de que me hayas elegido
desde aquel día.

Que sigamos dándole vida
al mismo amor
que nos cambió,
un 24 de julio
de hace
dos años.







Conversación para el miedo

Foto de Ingrid Hoppe
¡¡Quién dijo miedo!! 

El que lo dijo,
se olvidó de decir,
que tan natural es sentirlo
como la tentación de que te apropie.

El que lo dijo,
pasó por alto explicar,
que sentirlo es defensa humana,
alerta que avisa,
que hace pisar fuerte la tierra.

Quien lo dijo,
se olvidó de decir, también,
que solo al sentirlo
es posible buscarle nombre;
y que llamándole por su nombre,
podemos conocerle,
plantarle frente a nosotros
y decirle que su llegada nos hará más fuertes,
valientes por mirarle a los ojos,
por sentirnos vulnerables
y libres de elegir
cómo responderle.

¡¡Quién dijo miedo!!

El que lo dijo,
conmigo
no acertó.



jueves, 20 de julio de 2017

Llover, y su poder.

Foto: El Calce

¿Puedes oírlo?
¿oyes como llueve?

Es la melancolía que llama a tu ventana,
a ratos sigilosa,
a veces intensa.

Es quien te recuerda los tiempos de helado,
manta y película de sobremesa.

Te recuerda lo que fuiste,
lo que ya no eres,
y lo que eres,
que tampoco serás.

Es el tiempo que cambia alguna carta a su antojo.

Chin, chin, chin, chin.

Glup, glup, glup, glup.

Es tu garganta que se apaga al escucharla llamar.

¿La dejas entrar?

Si no lo haces, tendrá la manía de volver,
con la lluvia cada tarde,
y te llevará al sitio que dejaste sin cerrar,
a los recuerdos que no mueren
porque renacen cuando llueve,
siempre.

martes, 18 de julio de 2017

Canto a la perfección


Foto de Ingrid Hoppe

Es suprema y tonta,
esclavitud arrodillada,
muralla cada vez más alta,
poder de un anillo
que nunca adquirirás.

Es la culpa cuando te equivocas,
el pensarte incapaz
al ver una "ese" en el camino.

Es la limitación de tu mente,
la losa del despecho hacía ti mismo.
Cazadora de sueños,
cima de la montaña que nunca alcanzas.

Es el "pero" que siempre poner.
Es vergüenza, manía y enfado.
Es insomnio, agobio y miedo.

Y si fallas, ¿qué?
¿Dejará de amanecer?
¿Dejarás de ser?
¿Parará la vida?

Es la paz, cuando le haces frente.
Y la destierras de tu vocabulario.

Y te atreves a vivir tirando las piedras
que hagan falta,
cayendo y levantando,
siempre, mirando al frente.

Despedir la perfección,
es despedir lo que no existe
para darte la bienvenida,
a ti mismo.

domingo, 16 de julio de 2017

El legado


¿Alguna vez, alguien
piensa preguntarme,
si quiero o no nacer?

Desde aquí se intuye una especie
de infierno ahí fuera.
Guerras por la última palabra,
Daños a espuertas,
gratuitos y pagados.

Apenas huele a campo,
porque el humo consume la ciudad.
Prisa por nada y por todo.
Agobiados, consumistas,
muy preocupados por las necesidades impuestas,
que en realidad no lo son.
Egoístas, solos,
robadores de alegría,
insanos.

¿Y aquí queréis que llegue yo?

Con el mar caliente y el cielo sucio,
alimentos que cada vez lo son menos,
mentiras, polución del ser humano,
involución de la vida.

Enfermos,
injusticias humanas y divinas,
deficiencia emocional 
reinando una no-moral 
en el mundo sórdido
que pisáis.

Calor en invierno,
plagas de insectos,
hombres cobardes que asesinan,
que pegan y abusan.
hombres que se creen más 
y mujeres que se creen menos.
Niños crueles, sin su merecida inocencia.

¿De verdad esto me espera?
Y, ahora, ¿he de salir?

Oigo una voz que me dice,
"yo te quiero, yo te cuido"
mientras noto una caricia.

Si decido salir,
estaréis vosotros ahí,
y seréis el bastón de mis pasos,
el abrazo incansable de mis días. 
Responsables de mostrarme que
puede ser diferente,
que yo puedo ser bueno.
Y que podré reír a pleno pulmón 
y querer mucho.

Pero no lo sé.

Mientras hago que lo pienso
el tiempo que me queda, 
puedes poner de tu parte,
para mejorar este sitio en el que 
tendré que vivir
aún cuando ya no estéis. 

jueves, 13 de julio de 2017

Dame la oportunidad


 Foto Cube Breaker

Dame la oportunidad
que le diste a ellas.
Déjame mostrarte el olor de la mañana
y cómo sale el sol por mi ventana.

Dame la oportunidad,
de pasar una noche,
sin arrancarte la ropa,
sin el ansia por besarte más,
antes de que te vayas.

Dame la oportunidad
de ver el fondo de los ojos,
de conocer las líneas de tus manos,
y de contar todos, uno a uno,
los lunares que marcan tu piel.

Venga, dame la oportunidad
de ir más allá de tu cuerpo,
para verte desde dentro.

Quiero tener la oportunidad de amarte.
Que yo, ya lo hago
sólo tienes que abrirme la puerta,
y dejarme pasar.

Vengo desarmada.
Y prometo limpiar bien las suelas
en el felpudo,
aunque de hecho,
voy descalza.

lunes, 10 de julio de 2017

¿Quieres bailar conmigo?



Claudia, prima bonita.
Gracias por enseñarme cosas.


Tú y yo,
tan solo dos personas solas,
con la suerte de encontrarnos,
y de conectar en el momento,
más adecuado.

Fue el más adecuado,
porque tú y yo,
dos personas solas,
estábamos dispuestas a ello,
y queríamos bailar.

Hoy,
la mejor persona para mí,
mi complemento en cualquier forma,
la tilde de mis letras,
el punto para continuar las frases.

Quiero bailar contigo,
no que bailes para mí,
ni que yo lo haga para ti.
Encontrar contigo el espacio
y la forma cambiante de
bailar juntos y, a la vez,
respetar nuestros ritmos.

Que te sientas libre de moverte a tu son,
y que yo también lo sea,
sin echarnos en cara los "debería"
"yo no haría", "esperaría que...",
que detienen el baile a golpe
de exigencia.

Quiero que sigamos encontrando,
y adaptando nuestro baile,
que no es perfecto ni ha de serlo.
Que siga siendo la danza,
que nos hace crecer,
amar, estar
compartir y respetar.

Te pregunto otra vez, amor,
y lo haré cada día,
aunque no te lo diga:

¿Quieres bailar conmigo?





jueves, 6 de julio de 2017

Ya se han ido todos

...

Y vuelvo a estar a solas
con el recuerdo de que una vez,
fuimos,
y ya no.

Despistarme con la gente,
calma un rato, es cierto.
Pero al final, en mi cama
es la soledad la que ocupa tu hueco,
a mi lado.

Y abrazarla no es igual,
besarla no es igual,
acariciarla tampoco.
Ella nunca responde a mis gestos.

Ella, tan digna, me mira y me dice:
"Te lo dije"

Le pido que se calle,
le digo que no pude evitarlo,
que quisiste marcharte
sin probar a que saben mis besos,
a cualquier hora del día;
y sin saber cómo se mueven mis caderas,
sin dos copas de vino...

Pero ella, fría, me mira y solo me dice:
"Te lo dije"

Y me doy la vuelta,
para tratar de no verla ni oírla.

Es que es verdad:
"Me lo dijo"
Tonta de mí, que preferí creerte a tí.

Y así estoy, otra vez.

martes, 4 de julio de 2017

Llora la tierra (autocrítica)

No estamos haciendo de la tierra,
un lugar para el amor.

Por empezar a relatar,
la estamos destruyendo,
con nuestra comodidad, egoísmo,
desidia y frialdad.
Y con nuestros humos,
externos e internos.

¿Acaso importa el legado a los demás?
Y, sin ir más allá,
¿importa hacia uno mismo?

No, la tierra, no está siendo lugar para el amor,
reina la indiferencia.
Unos padecen y otros se enriquecen.
Unos, malgastamos agua,
a costa de que otros peleen por ella.
Unos, desnutridos,
otros, con sobras en la mesa.
Ellos, implorando lo básico,
Nosotros, buscando siempre lo último.
Injusta la carencia.

Se nos hace difícil valorar lo esencial,
teniendo tanto que nos nubla el alma.
Ciega por nuestro engaño.

Nosotros, vacíos por dentro,
olvido de la verdad.
Buscando respuestas afuera,
buscando miradas ajenas,
escupiendo aquello más feo,
y, cómo no, juzgando a quien lo hace.

Expertos en disfraces,
mostrando muy poco de lo que somos.
Aparentando, eso sí, que no falte.

Entristezco cuando me creo que
no podemos hacer nada,
que las cartas están echadas,
y no tengo buena mano para jugar.

Despierto, cuando siento.
Cuando dejo al corazón hablar
con más voz que la cabeza.

Descubro que muchos se preguntan lo mismo,
y siento cierto alivio,
que quizá, no sea más que otro engaño,
para callar otro rato mi conciencia.

Y siento que puedo; podemos hacer más,
sumar para que en la tierra, se quiera.
Con parcelas bonitas, donde crecer y echar raíces,
dejándonos ser,
echando un pulso al ritmo de la vida,
comprometidos con causas,
y coloreando con almas vivas la tierra,
que es único lugar para todos.

Así, la suma sigue,
y donde hay uno, hay diez,
cientos y miles...
que añoramos que se quiera,
y mucho.

Infinito lo que aprender de las personas,
y yo voy de la mano,
contigo.
Y contigo también.

Vamos a preguntarnos:
¿Qué podemos hacer?

Y...
Hagámoslo.

domingo, 2 de julio de 2017

Cuando hablo de ti...

Hablar de ti,
es encontrarme de frente
con mi suerte.

Cuando hablo de ti,
la emoción me corre por las venas,
y por mis ojos.

Si me preguntan por ti,
porque no estás delante,
solo quiero volver a la casa
de tus labios.

Cuando hablo de ti,
me trota el corazón
y se desboca.
Y quiero volver a tu lado,
y liberar las ganas que me invaden,
porque no estás ahí, para abrazarte.

Que hablo de ti, como si estuvieras,
pero no estás.

Cuando hablo de ti,
y vuelvo,
soy más consciente de mi fortuna,
al verte dormir a mi lado.
Tú, mi trébol de cuatro hojas.

Entonces,
solo quiero no soltarte.
Y quedarme a vivir ahí.

Que te piten los oídos, 
siempre así.
Cuando hablar de ti,
supone, incluso, quererte más.

jueves, 29 de junio de 2017

La cara B (de uno mismo)

La cara B, recuerdo,
solía ser la que ya no escuchaba.

Lo "mejor" estaba en la cara A.
Girar la cinta para escuchar
lo que la cara B tenía por decir,
era demasiado esfuerzo.

Hoy, sé que la cara B,
tiene también grandes músicas,
cuyo descubrimiento es
desenvolver regalos sin parar.

La cara B quita las gafas
libera de las autoimpuestas cargas.
Demuestra, que puedes,
con lo que tienes.
Te permite conocer
qué te hace feliz,
y qué no.
Lo que quieres y lo que no.

Te plantea si te quieres bien,
o si dejas que la cara A te domine.
Te descubre que vales mucho,
que mereces todo lo bonito,
que te quieran (con locura) también,
y que puedes elegir y cambiar,
tus maneras de ver y de vivir.

La cara B espera ser llamada
cuando te canses de la cara A.
A que cuando lo hagas,
quieras llenar su vacío,
ese egoísmo, el dejarte llevar por la masa
que se empuja y te arrastra
a esconderte, porque sí.

La cara B espera a que te decidas,
a desplantar a la rutina,
y quieras, mirarte por dentro.

Seguro que te has planteado alguna vez
si tú, también la tienes.

Está; todos tenemos dos caras.
Si me apuras, muchas más.

Mira, mira-te ahí dentro,
en el bolsillo donde guardas
el corazón.

lunes, 26 de junio de 2017

Ven, que nos damos abrigo.

Esta foto; maravillosa estampa,
de un camino de lo más revelador,
de un camino compartido,
de un camino con curvas, recovecos, sombras,
llanos senderos,...
De un camino, de un viaje,
que siempre acaba en casa, a salvo.

Y todos ellos te salvan,
cuando aprietan tu mano fuerte.
Todos y cada uno de ellos,
te sujetan para que no caigas,
te abrigan cuando desnudas tu alma,
te devuelven el puzzle armado de tu corazón roto,
ése que les has mostrado.

Esta foto es valentía,
la de atreverse a plantar cara a los miedos,
la de decir "basta" a lo automático,
a la mentira, al taparnos por dentro.

Todos ellos son revolución,
libertad y mirada.
Miradas que son más que ojos bonitos.
Ellos muestran lo mejor de ti,
corazones abiertos en canal,
que reposan en tus manos al igual
que el tuyo, ellos lo sostienen.

La imagen, es felicidad.
La de un trabajo precioso,
que, con tanto cariño, Joaquín ha guiado.
Es la foto de la confianza,
del agradecimiento,
de la superación,
del descubrimiento.

Es el atrevimiento, de decir basta.
De querernos libres.
De querernos.
Mucho.
Y más.

Es la generosidad de la verdad.
Y la esperanza.
La de que todo puede ser mejor.
Somos la imagen de la conciencia,
de saber que aquí y ahora,
no hay mejores personas,
con las que dejarse llevar,
con las que compartir-te,
con las que dejarte ser.



Gracias por tanto, compañeros.
Gracias por tanto Joaquín.
Gracias #EscuelaJamming. 
Os quiero infinito.
Sigamos... 


miércoles, 21 de junio de 2017

La puerta ya se cierra

Se acabó.
Como tantas otras historias acaban.
Esta vez te ha tocado a ti,
es la tuya la que toca fondo.

Lo has visto venir,
no pudiste mantener a flote,
aquello que ya empeñaste
desde los comienzos.

Te dirán,
que lo que mal empieza
no suele tener final de cuento.
Te podrán decir que lo intentaste,
que lo diste todo, y perdiste.
Te dirán que pasará,
que encontrarás nuevas ilusiones
ésas que a ti siempre te hacen falta.
Sin duda, te dirán que estés orgullosa,
que lo hiciste y esquivaste, con ayuda,
infinitas zancadillas.

Te dirán...todo lo que quieran,
para intentar consolar la pena.
Y se agradece.

Pero, amiga, el final es tuyo.
Tú lo has guisado,
igual que, al principio, le echaste
a ese mismo guiso,
toda la ilusión que te cabía,
toda la que tenías,
y aquella que vendiste, también.

Pero, amiga, se acabó.
No puedes sacar más jugo.
Quedó seco.

Y tienes que decir adiós.
Aunque cueste y duela.
Despedirse como virtud,
de no quedarte pegada
a lo que puedo ser y no fue.

viernes, 16 de junio de 2017

Consejos vendo...


Mucho trabajo. 
Sin pausas.
Se puede.
Seguimos.

Apaga la televisión,
ya no cuenta nada interesante.
Solo te aleja de ti, logrando intereses
por los odios ajenos.

Olvida el móvil a ratos,
échale un órdago al desconectarlo mientras duermes.
No contestes a todo en segundos,
porque, a esperar, también se aprende.

Cuando te venden felicidad,
a través de productos,
duda.
Buscan que no te quieras,
que seas débil,
para que caigas en sus redes.
Para estar bien, solo te necesitas
a ti.

Nada es tan urgente.
Nada es tan importante.
La perfección no existe
y siempre la pondrás más alto,
imposible de alcanzar;
así que no trates de encontrarla.
Te harás el favor de ser más feliz.

No te compares, ¿para qué?
No eres más por salir victorioso,
ni menos si no lo haces.
Mejor y peor no son opciones.
Sé tú y esfuérzate contigo.

Ríete de ti mismo.
No te des tanta importancia.
Tu ombligo es importante,
mas no es el único.
Exigir va de la mano de sufrir.

Gritar no te ayudará.
Escucha música.
Pasea.
Y llénate por dentro.

Escucha a los demás,
sin buscar solo darles respuesta.
Presta atención a los actos
y no tanto a las palabras.
Y permite cambiar de opinión.
A ellos y a ti.
Mira a los ojos.

Aprende a meterte en tus asuntos,
y menos en los de otros,
bajando el volumen al rencor
que te quema por dentro.

Valorate mucho.
¿Te das cuenta de lo mal que te sientes
cuando no lo haces?
Eres único,
mejor cuidarte y quererte.
El lodo es pegajoso, pero no te engañes.
Ahí no se está bien.

Si quieres ser auténtico,
destierra las negaciones a ti mismo.
Si quieres ser auténtico,
abraza-te.
Si quieres ser auténtico,
cree en ti, conócete,
cambia y quiere-te mucho.

Perdona.
Aprende cuando te duelen.
Aléjate del daño.
No juzgues, que el juicio
solo mina a uno mismo.

Tiende manos, no las alces.
Tiende puentes;
pasarás también por ellos.
No busques venganzas,
pues siempre perderás.
Causar dolor es cavar más hondo el propio.

Haz lo que te guste.
Sonríe, cuando te apetezca.
Pide ayuda.

Date la oportunidad
de andar la vida
y no pasarla de puntillas.
Y agradece.

martes, 13 de junio de 2017

Es mejor tarde...

A ti, que fuiste el primero,
nunca te he dado las gracias.

Yo no te lo dije.
Pero los dos lo sabíamos.
No sonaron violines de fondo,
tampoco vimos estrellas fugaces
y no, no fue amor,
ni se le pareció.

Sin embargo, fue real.
Fuimos.
Me cuidaste.
Me cuidé,
y lo hice yo contigo.

No nos dolió el corazón
tras marchar
para no encontrarnos más.

Pasó,
y perdí mis miedos.
Pasaste,
y te doy las gracias.

Pasó el tiempo,...
pasó algún otro...

Y, así llego a mi ahora,
un ahora de 23 meses de vida,
que ojalá sea eterno.

Ahora, es cuando oigo los violines,
y corren las estrellas.
Ahora, tengo al amor de cara,
con una historia compartida,
con quien duermo y con quien sueño.
Ahora, lo siento todo.

Ahora, se bien de mi pasado,
y lo valoro,
intentando aprender,
como constante.

Y lo agradezco.

Te agradezco.


domingo, 11 de junio de 2017

Si vuelves

Si vuelves esta vez,
que no sea por la puerta de atrás,
que ya, por fin, me cansé
de encontrarte por sorpresa en el desván.

Si vuelves esta vez,
hazlo por la entrada principal,
pidiendo permiso al tocar el timbre,
igual que hacen los invitados
al banquete.

Es la única manera
de tener una oportunidad,
de dejarte pasar o no,
y no advertirte por sorpresa,
con todos tus enseres
desbaratando mi casa.

Si vuelves,
llama al timbre, por favor.
Muestra algo de valentía
y soporta mi mirada.

Si te voy a abrir igual;
incapaz de ajustar cuentas,
sin barreras que me defiendan,
ante tu llamada.

De esta manera, por lo menos,
parece que la decisión
es mía.

viernes, 9 de junio de 2017

Te borro del mapa

Ya está hecho.
He borrado tu teléfono
del móvil, de la agenda,
y del ordenador. 
Nunca llamé a tu casa.

He roto las fotos,
y eliminado los archivos
y álbumes de toda mi tecnología. 

Los planes que apuré para nosotros,
los he vuelto a poner en papel,
y los he hecho mil pedazos,
sin quedar nada de ellos. 

Tus mensajes diciendo nada,
y los que soñé que enviabas,
han ido y están ya en la papelera,
donde también has acabado tú. 

Si te molesta, perdona.
Sólo trato de guardarme a salvo
de volver a saber de ti,
de que retorne tu aroma
sin aviso,
y de volver a perder lo jugado.

Que nadie se atreva a decirme 
que esto no es un gran avance.

Y lo sé, no puedo engañarme,
Queda lo más difícil:
olvidar tu teléfono,
borrarte de las fotos,
que guardo archivadas en el corazón,
no preguntar por ti,
ni buscarte en las miradas,
ni a mi lado en el metro.

No tengo nada de ti
y sin embargo 
aún queda todo.



martes, 6 de junio de 2017

La cuenta

Por favor,
me traiga la cuenta,
cuando pueda.

Mientras, apuro el último trago de café.

Gracias.
Discúlpeme, verá usted,
no llevo suelto.
He de pagarle con una suma grande.

Ah, que no tiene cambio.
No se preocupe, estoy acostumbrada,
a menudo me pasa.
A fuerza de regalar, me quedo con muy poco,
y siempre acabo perdiendo.

En el platito, lo que me usted me dio,
que no ocupa ni la palma de una mano.

Sobre él, ajusto las cuentas
con la ilusión, las ganas
más el tiempo que dediqué
a esperar que me quisiera.

Cóbre-se de ahí.
No, no le dejo propina.
No me queda nada.

Hasta siempre
y gracias por el amargo café.
El próximo será en otro bar,
que espero,
no me cueste la vida.


lunes, 5 de junio de 2017

Con cierta desesperanza


Hay algo o alguien que decide por ti,
sin haber pasado por escrutinios,
ni mayorías.

Decide más de lo que pensamos,
y cuesta creer que es sólo el azar,
de este mal repartido mundo,
que al nacer, según dónde y en qué seno,
ya promete,
pintarte más de colores o de grises.
O te llena el plato,
o te lo da con limosnas de otros.

Decide, a fuerza de injusticias,
que poco se entienden, y poco hago,
desde el lado de la comodidad,
del saberse calentito y con papel higiénico,
siempre.

Algo o alguien mueve tus hilos,
e incluso pone fecha para cortarlos.
Decide también si en tu camino tendrás
mayor número de árboles y soles,
o, en cambio, rayos y nubarrones,
que harán más difíciles tus andanzas.

Si verás, o no, a tus padres en su vejez,
o si ellos te verán a ti,
si lidiarás con muchas fealdades,
si te pasarán cosas fuera de la "ley natural",
si tendrás que esquivar los dolores,
a fuerza de despertarte cada día.

Decide, sin yo entender los algoritmos,
que puedes tener un camino más sencillo,
encontrando tú los quebraderos,
porque quizá cuando se tiene todo,
se buscan faltas.
O tenemos todo,
con el peaje de mil vacíos.

Hay algo dentro...
una bola en la garganta,
que busca respuestas,
a tanta incertidumbre,
a tanta incomprensión,
a tanta injusticia,
a tanta locura humana,
a tanto vacío,...
pero no, no las encuentra.

No sé lo que somos,
no sé donde estamos,
no sé hacia donde vamos,
aunque sí estamos esbozando
el fin del sentido común.

Estoy escribiendo esto y
pienso que si estás ahí, Dios,
no has sido justo con muchos.
Y la verdad, también, es que
ya nos encargamos nosotros,
de repartirnos más injusticias,
muchas, a base de cambios de canal.

No sé que hacer con este nudo,
que no se va aunque lo plasme.
Quiero tanto,
que hasta duele.
Quiero tanto,
que lo que duele,
es mi gran miedo
a
perder.

Pero... ¿Acaso algo es mío?
Y... ¿Esto será crecer?

No sé si daré con algo
que sacie esta curiosidad,
que me asusta.
Y no sé si quiero que pase,
porque me hace consciente
de mi suerte hoy y
de la vulnerabilidad de todo.


viernes, 2 de junio de 2017

Unos minutos de caos

Veinte minutos,
un trayecto de autobús.
Y otros quince de paseo
por Madrid.

Mi cabeza revolucionando
más rápido de lo que yo,
a horas tan tempranas,
puedo asimilar.

En estos pocos minutos,
he perdido muchas ideas,
pese a llevar cuaderno (sí, y boli)
a cuestas conmigo.

Treinta y cinco minutos,
aunque pocos, dan para mucho,
y me recuerdan,
que la música es infinita influencia,
que logra línea directa emocional,
conexión sencilla con mi montaña rusa.

Las personas con las que me cruzo,
me llevan al momento en el que yo,
también, desayuné a las 7:00 am,
tras la juerga resacosa,
una rápida hamburguesa,
de las que hoy tanto reniego.

He recordado,
con esa canción de fondo,
cosas que ya no quiero recordar,
que ya no duelen,
pero que no se olvidan,
porque el olvido no existe.

Un anuncio,
que se atreve a hablar de la belleza,
me indigna.
Y me hace consciente de mi suerte,
al saber ver que la belleza está en aquellos ojos,
que te dejan ver y que reflejan el alma
y la bondad de ser humano.
Bondad que es y existe,
aunque nos pinten lo contrario.

Sigo caminando,
esquivando las cucarachas con asco,
mientras cuestiono la importancia que nos damos,
cuando en realidad somos
meros puntos negros en el Universo.
Y, sin embargo, nos creemos todo,
con el derecho de destrozarlo,
al antojo de cada uno.

Ya llego,
ficho en mi "cadena de producción",
mi alienación consentida.

Hoy lo hago más agradecida,
por esta locura mañanera,
tan diferente a la de otras.




jueves, 1 de junio de 2017

Si tienes peques cerca,... sabes de lo que hablo

Son tus ojos y esa forma de mirar de lado,
traviesa.

Son tus pocos años,
y tu carcajada tronada.

Es tu sorpresa continua,
incluso por la rutina que tan bien conoces.

Es tu energía constante, tu chiste.

Son, las cosas que cuentas y cómo lo haces.

Es tu alegría al recibir a quien entra por la puerta.

Es tu salto cuando algo te encanta.

Es, también, tu enfado y lo rápido que se pasa.

Es la inocencia de tus manos,
con la que deberíamos nosotros
acariciar el mundo.

Es tu juego loco, tu atención a todo,
tu alerta siempre,
y tu naturalidad.

Es la paz que regalas cuando duermes,
por saberte descansando "a pierna suelta".

Son tus palabras directas
y tus "tretas" para conseguir lo que deseas.

Es el te quiero que se te escapa,
y desmonta.

Es tu viveza, tu ternura, tu voz chillona y tus andares.

Es la alegría que brota por cada uno de tus poros.

Y, lo que pasa,
es que ya puede esperar todo lo importante,
porque lo realmente urgente
es
abrazarte
y
querer
congerlarte
para que seas siempre,
así de feliz.

martes, 30 de mayo de 2017

Almíbar

Contigo,
tengo un "te quiero"
en la punta de la lengua,
que es constante en mis días.

Me faltan extremidades,
con las que saciar las ganas de abrazarte,
y pediría más dedos y acariciar,
al tiempo, tu cuerpo,
sin dejar resquicio libre.

Qué culpa tengo yo,
si has bañado en almíbar mi vida,
y no me canso.

No sé como pasó,
ni en qué momento cambió todo,
y me hice experta en escupir flores,
si te acercas.

Me has enseñado que amar, y amor,
han de ser fáciles y llegan solos.
Que sólo amar así es sano,
que sólo así crece echando ramas.

Tú, que te mantienes firme,
aunque yo traiga marejadas.
Tú, que eres compromiso sin rendir cuentas.
Tú, que estás, que te quedas,
que no cesas, y me dejas sin barreras.
Tú, lo más seguro que hay hoy,
y la apuesta ganadora de los días.
Tú, que me desmontas,
y, también, me remontas.

Y es que...
tengo un "te quiero"
en la punta de la lengua,
que es constante,
y no lo quiero evitar.





lunes, 29 de mayo de 2017

La montaña rusa

Existe una montaña rusa,
que no se encuentra en ningún parque,
pero que es más aventura, si cabe.

Tú, que la conoces,
seguro ya lo sabes;
me refiero a la vida en sí misma.

Es una montaña rusa que te animan 
a esquivar, a pasar por alto,
a no hacer caso.
Sólo hay lugar para lo correcto, lo esperado,
siempre complaciendo a otros,
sin hacer ruido y transitando por ella
de puntillas y si no se te oye, mejor.

Sin embargo, esta forma de recorrerla,
es insulsa, triste y peligrosa,
porque al final estás tú,
y no te estás haciendo caso.
Mientras, en el pecho vas guardando 
aquello que no te permites sacar.
Y, si alguna vez, puedes hacerte caso,
es posible su estallido,
a veces, sin control alguno.

La montaña rusa es ser consciente,
de lo que tienes dentro,
con la valentía que conlleva.
Es poder nombrarlo, sentirlo y vivirlo,
y tener con quién compartirlo.

Son las emociones, 
que te suben y te llevan
y cuando las das voz,
te liberan. 

Déjame decirte que no, 
no las podemos eliminar.
Están y también nos definen.
Obviarlas no significa que desaparezcan.
Obviarlas significa no tener ningún poder sobre ellas,
pudiendo explotar en mil pedazos,
sin esperarlo.
Obviarlas es desconocerlas.
Y ¡qué dañino es desconocerse a uno mismo!

Soy consciente de mi suerte, 
de contar con espacios seguros para hacerlo.
Sin negaciones y con mimos y cuidados.
Muchos estamos aprendiendo a hacerlo,
Muchos estamos conociéndonos
y tratando de ser conscientes,
pero de verdad.

Es la aventura de mirarte dentro,
de aceptarte y de quererte.
Y de querer a cada una de las personas que están contigo,
dejándote llevar por ellas
dejándote llevar por ti.

Es la maravilla de compartir-se.
Es la maravilla de dejarte guiar. 
Es la maravilla de vivir así.
Es la maravilla de saberte tu.
Es la maravilla,
dejadme que lo diga otra vez,
de la #EscuelaJamming,
que por si tenéis alguna duda,
es mucho más que impro. 
:)


Gracias compañeros,
Gracias de corazón a Joaquín Tejada, por ser tu y darnos tanto. 
Gracias #EscuelaJamming

domingo, 28 de mayo de 2017

Madre

Sólo ella lo consigue.
Sólo ella puede hacerlo.
Los poderes que le conceden,
los regala desde tu llegada.

Cura los males,
sus caricias sanan,
sus besos alimentan,
sus brazos calman.

Con su canto, nada feo puede ocurrir,
sus manos son descanso,
la ternura que siempre necesitas,
el poder que te envalentona,
y el calor que te hace falta.
Son los ojos de la paz.

Nunca nadie pelará la fruta como ella,
ni hará el zumo tan exquisito.
Ni tú mismo podrás.
Es la voz que nunca querrás dejar de escuchar,
aunque diga lo que no quieres oír.

No querrás volver a otros brazos,
imposible hallar consuelo igual.

Siempre necesitarás regresar,
porque es único hogar,
para llegar y desde el que partir.

Su corazón late con el tuyo.
Y el tuyo latirá con el suyo.
Siempre la tendrás contigo,
con un camino directo entre los dos.

Es, probablemente, a quien
más injustamente has tratado,
y a quien, más de tres veces, has negado.
Es perdón, porque siempre te recibe,
abriendo sus brazos para acogerte.

Es seguro. Caja fuerte.
Doblón de oro que no se empeña.
Es amor, el más generoso y desinteresado.

Es el cuento que te acompaña,
dando igual lo lejos que estés.

Es estar a salvo.
Paraíso terrenal.
Es ella.

La casa más firme y sólida,
jamás encontrada.

Y cuando creces,
es cuando te das cuenta,
y más le agradeces.





sábado, 27 de mayo de 2017

No te culpes, que ya me culpo yo.

No te culpes.
Lanzarse al vacío es cosa mía.
Soy yo la que decide lanzar
las ganas por los aires,
esperando que, por esta vez, las recojas,
expertas ya en reponerse
de los golpes contra el suelo.

Soy yo la que se olvida de ellas y,
aún moribundas, vuelven a intentarlo,
acabando con cualquier atisbo de cordura.

No es tu culpa que nunca se cansen,
saben que a veces suena tu flauta cuando,
quizá por pena o hambre, las recoges.
Mendigas de las migas que, sin momento exacto,
les dejas caer.

Ellas lo saben, así que tú, no te culpes.
Que si hay culpa de sentir, es solo mía.

Aprender me quedó grande y
la adicción a dolerse no vale dinero.

Intuyo que para hacerle frente,
tendré que empeñar el alma,
pero ¿a quién?

Quizá tú puedas recogerla
o hazla trizas ya.
Total,
será igual.

jueves, 25 de mayo de 2017

Mucho más que cuerpo

Supiste coger este corazón en llamas,
con la medida justa de tus manos.

Supiste apostar tiempo en aprenderlo,
con dosis extra de cariños.

Supiste consolarlo, sin aparente esfuerzo,
de todo aquello que otros le hicieron.

Supiste abrirlo y pudiste ver el fondo,
incluso aquella sombra,
que siempre trató de ocultar.

Supiste latir con él,
aún descubriendo que, a veces,
su ritmo no es estable.

Supiste querer cada una de sus grietas,
y las imperfecciones.
Las primeras aún sin conocerlas,
y las segundas...
créeme, me lo sigo preguntando.

Supiste cargar con el peso de su pasado,
a golpes de presente.

Supiste acariciarlo con tal perfecta armonía,
que, desde tu llegada, ronronea.

Supiste respetarlo más con hechos que palabras.

Supiste enloquecerlo y darle cuerda,
equilibrando la dosis entre mesura y locura.

Supiste hacerlo...
y sabes hacerlo,
cada día.

Hace 22 meses.

Y hoy, de nuevo
-que nunca es suficiente-,
quiero darte las
GRACIAS.


miércoles, 24 de mayo de 2017

Yo me quiero dar cuenta

No sé si nos damos cuenta de que...

... la guerra es dejar evidencia
de la incapacidad para ser civilizados.

... la violencia deja al aire la debilidad
e inseguridad, aparte de la nulidad mental,
por carecer de estrategias para encarar lo que ocurre.

... alzar la voz signa a la
autoridad mal entendida.

... castigar, por el mero hecho, de poder hacerlo,
desnuda, sólo, el desconocimiento invertido.

... mostrar superioridad no es más
que el disfraz de lo contrario.

... pisar a los demás es necesidad constante
de cambiar de zapatos, desgastadas
ya muchas suelas, sin lograr sentirse bien,
porque así, nada nunca es suficiente.

... la indiferencia es mecanismo
de mirar hacia otro lado para 
creer que algo no existe,
cerrando los ojos y quedando ciego.

... el mirar sólo un ombligo, anula a los demás
y al final queda la dañina soledad.

... todos queremos paz.
Lo malo es que no la entendemos igual.

... vamos a morir igual,
y no sabemos cuándo.

... todo sería más fácil y bonito
si antes de que sea tarde,
nos dejamos de tanto odio
y tendemos más brazos,
en vez de alzarlos. 

martes, 23 de mayo de 2017

Cómo te (me) lo explico...

Ven, pequeña, siéntate a mi lado.
Como siempre hacemos tú y yo,
y hablemos.

Quisiera ser yo quien te lo cuente,
antes de que te enteres por ahí
y antes de que empiece a dolerte el alma,
sin aviso previo.

Aquí, donde vivimos, nada es justo;
unos tiramos comida y otros,
la buscan en el contenedor.
Cuentan que no hay solución,
pero es mentira. Sí que la hay,
aunque lo fácil es no hacerlo
mientras miramos, cada uno, nuestro ombligo.

Aquí, donde vivimos, reina la mentira,
la excusa y la hipocresía.
Muchos, te dirán una cosa para luego,
hacer, con sutiles movimientos, la contraria.

Aquí, donde vivimos, la gente sufre,
y tu sufrirás, por ti y porque cuando
empieces a cuestionar cosas,
verás que es imposible entender tanta mierda.

Aquí, donde vivimos, hay personas muy enfermas,
perturbadas que, en nombre de cualquier cosa,
matan, asustan y se creen más fuertes
a partir del dolor y el miedo
de las vidas ajenas.

También, cariño, quiero ser yo quien te diga,
que morimos a cada rato un poquito,
a pesar de que el azar de la vida,
hoy nos haya salvado de la locura ajena,
de la enfermedad o de cualquier desgracia
que sí ha acabado con otras vidas.

Siento, mi niña, tener que contártelo así.
Es un golpe en la cara, de los que te dan
con la palma bien abierta.
Vivirás con ese peso, bien lo sé yo.

Es la incomprensión del mundo frío,
inhóspito y oscuro,
por el que nos toca transitar,
y del que, en más de una ocasión,
te querrás "bajar".

Déjame decirte también que,
en ocasiones,
te "acostumbrarás" a la crueldad,
y el egoísmo aparecerá,
cuando vuelvas la mirada,
intentando salvaguardar tu bienestar.
Es algo tan inhumanamente humano...

Lo siento, lo siento mucho.
Prefería contarte yo.
Que lo hago con cariño.
Que hoy estoy contigo.
Que te abrazo mientras lloras.
Que me abrazas mientras lloro.
Y que te quiero.

Todos los días hablamos de lo bonito,
que lo hay, y mucho.
Pero, pequeña, esta parte fea
también ES.

Desahógate, niña mía.

Hoy, yo te protejo.

lunes, 22 de mayo de 2017

Las rupturas y su duelo

Ya no me dueles más.

De rodillas en la habitación,
recojo con cuidado,
todos mis restos,
que han quedado esparcidos por el suelo.

Pero ya no me dueles más.

Mis manos tiemblan al unir las piezas,
que son ya "pan de cristal".
Extiendo la mano hacia la mesa
y, con el pegamento,
voy uniendo las que puedo;
intentando encontrar su sitio.

Que no, que ya no me dueles más.

A pesar de mi empeño,
descubro que no encajan igual,
y me vacío buscando parecido
con el original.
El destrozo ha dejado grietas
entre los propios trozos.

No insistas, que no me dueles más.

Ya tengo las piezas casadas;
que cuando me pongo, trabajo fino.
Reconozco todas las marcas,
las heridas que no cerraron.

Y con más fuerza,
te lo repito.

¡Ya no me dueles más!

Porque no puedo devolver a su sitio,
el corazón.
Porque ya no responde a su nombre.
Y porque,
-desconozco si es bueno o malo-
no me queda hueco
por doler.

Llegados a este punto y aparte,
quizá es cuando llega el turno
de pasar
el
duelo
que me dejas.


viernes, 19 de mayo de 2017

Que me digan cómo se hace

Shhhh...
Ya les estoy mirando,
otra vez.

Es un vicio encontrarse de cara al amor,
con la palma de la mano boca arriba,
que se regala, rebosante de cariño,
por la vida vivida y compartida.

Les miro, re-miro y descubro
que no se quieren con prisas,
ni con exigencias egoístas.
Ellos, qué duda cabe, se aman.
Con mayúsculas, pero sin ponerlas,
que no les gusta alardear.

No llevan la cuenta,
ni tienen en la mesilla de noche,
la caja de reproches.
Ellos, no guardan esas cosas,
han perdonado si hubo daños.

Se cuidan más bonito que a uno mismo,
y no, no lo dicen en alto.
Tampoco piden factura de los favores realizados,
ni supone esfuerzo estar callados.

Conocen 'al dedillo' cada marca de sus cuerpos,
las bonitas y vistosas,
las que intentan esconder
e incluso, aquellas que no les gustan
pero han sabido querer.

En sus miradas, no hay escondites,
porque se les transparenta el corazón.

Sus pupilas, bien lo saben,
no dilatan como antaño,
y ya no se encuentran como lo hacían,
batiendo en duelo a la rutina con las manos.
Pero, sus pupilas, siguen brillando,
y sólo están a salvo cuando convergen,
cómplices,
cada día, a cada rato, en cada reflejo.

También se enfadan,
y se cansan.
No sé cuánto habrán llorado ni pasado,
pero sí que sus cimientos no han tambaleado.
Aunque si lo han hecho, sólo ellos lo han sufrido,
y han logrado salir reforzados.

AMOR,
-yo sí lo pongo en mayúscula-,
lleva sus
nombres.

Suerte la mía de tenerlos hoy,
para seguir aprendiendo
y me sigan enseñando
cómo se hace.

Porque yo lo que quiero,
es que tú y yo,
podamos
amar-nos
así.

jueves, 18 de mayo de 2017

Cable a tierra

Un, dos, tres,
al escondite inglés.
Ya.

¡Te pillé!
¡Te has movido!
Vuelve a empezar.

Día tras día. Así.
La manada, cabizbaja,
sigue al que señalan como León,
moviéndose al son de su melena.

Leones, que no sólo hay uno;
y el grupo ha de venerar a todos.
Con blinkers en los ojos,
igual que los caballos de carreras.
Sin cuestionar y sin pensar.
Tan sólo trotar al ritmo que marcan
los golpes del estribo.

La manada focaliza y mira
allá, donde le dicen.
Y choca con los
baches que le ponen,
bien pre-meditados y colocados.

La manada no hace ruido,
y baila cuando le ponen música.
Además, es la propia manada la que regaña y castiga,
a cualquier cordero que quiera destetarse.

Nada ocurre, si los jefes no lo dicen.

No estamos en el siglo diez,
buena fe doy de ello.
Esta manada habla del siglo veintiuno,
habla de hoy.

Seguro ya sabes,
que la manada somos tú y yo.
Y los que se hacen llamar líderes...
bien los conoces también,
envueltos todos en billetes.

Y...
yo quiero mi cable a tierra.
Sé que lo tengo.

Un cable que me recuerda,
a veces,
que puedo hacer ruido,
que puedo ser libre,
que puedo sentirme bien,
que puedo ganar a los leones,
sin dejarme manejar.

Mi cable, me anima
a buscarme y alegrarme cuando me encuentro.
Me ayuda a aprender a quererme,
sin importar las miradas de nadie.

Este cable, no está en venta.
Si lo buscas,
verás que lo tienes dentro.

Solo hay que agarrarse,
y descubrirte.
Afortunadamente,
no estarás solo.

miércoles, 17 de mayo de 2017

El lecho

Poco se ha escrito, a lo largo de la historia,
sobre este espléndido objeto,
cuya invención milenaria,
no ha supuesto ningún vericueto.

La cama, perfeccionada con el tiempo:
primero el suelo y luego una capa,
tras esto, el colchón y muelles,
dejando hueco para tanto deleite.

Si las camas hablaran el mundo callaría,
pues boquiabiertas nos dejarían,
siendo testigos de tanta osadía,
llanto, amor, pensamiento y por qué no, rebeldía.

La cama, ese lugar de descanso,
donde dejar reposar-te exhausto,
caer en blando, suavidad para tu cuerpo,
cuando te entregas sin buscar resarcimiento.

Guarda los secretos, todos,
hasta aquellos de los que no eres dueño,
y lo hace con tanto empeño,
que se jubilará con todos ellos.

Tus pesares, los acomoda en su regazo,
y no te da ningún tortazo,
solo te acompaña y acoge
los pedazos tuyos que nadie recoge.

Testigo es también de tus desvelos,
y tus vueltas a un lado y a otro,
de tus ansias y tus celos,
y de cuando sueñas despierto.

Si, ya llego a ese punto, importante,
del que también forma un punto y aparte.

Es el reposo del amor por excelencia,
y de las reconciliaciones más bellas.
Aunque también de infidelidades,
que dejan huellas, grietas y deformidades.

Aguanta con suma paciencia,
todo vaivén y movimiento.
Y, prestando algo de atención
se le puede oír gozar,
a tu vez, sabiendo bien,
que lo que ya ha unido,
es como un incendio, que arrasará con todo,
mas, en este caso,
sin dejar cenizas ni heridos.

Todo esto para decir,
con mi forma peculiar de contar cosas,
que mi cama es infinitamente más bonita,
desde que tú, y sólo tú, te tumbas en ella.


martes, 16 de mayo de 2017

Mujeres valientes

Hoy te he vuelto a ver,
robando los minutos,
maquillándote,
en cada frenazo del atasco.

Lo hacías apurada,
como todo lo que ya habías hecho,
durante la poca mañana que llevamos.
Corriendo, siempre corriendo,
para, muchas veces, no lograr llegar pronto.

Como no es la primera vez que te veo y sé,
que no va a ser la última, quisiera escribirte:

A ti, que estás bajo presión,
y que puedes sentirte,frecuentemente, juzgada.
A ti, que igual no sabes por qué te maquillas,
si por gusto o por intentar disimular-te.
A ti, que quieres llevar siempre puesta la sonrisa.
A ti, que aunque luches, sabes que no, que no está
todo igual repartido.
A ti, que las prisas son tus consejeras,
y faltan minutos en el día.
A ti, que tienes besos para todos,
y muchas ojeras que quieres tapar.
A ti, que eres madre,
y eres la "casa" a la que todos desean llegar.
A ti, que luchas por sentirte libre,
y por ello, eres experta en chocar contra muros.
A ti, expuesta a todo.
A ti, que corres el riesgo de olvidarte de ti.

A ti, bella.
A ti, única.
A ti, valiente.
A ti, bonita.

A ti, te admiro;
con todo lo que eres.

Ojalá puedas admirarte, de esta forma, tú misma.
Ojalá podamos hacerlo todas las mujeres.

Ojalá logremos un mundo,
en el que no necesitemos,
luchar por ser una misma,
luchar por ser iguales,
luchar por compartir responsabilidades,
sin fatigas en cada intento.

Ojalá no necesitemos nunca,
explicar por qué nos queremos.
Ojalá todo el amor que brindamos,
no sea opuesto,
al nuestro.

sábado, 13 de mayo de 2017

S.O.S

No sé cómo volver a casa desde aquí.
Se han comido las migas que eché
para evitar perderme.

Fuiste tú, seguro.
Sin querer que yo te viera
escondiendo la mano y
tirando todas las piedras,
para que yo enloqueciera.

No sé a quién llamar ahora,
tampoco a quién acudir
para que salve este corazón en llamas,
que has vuelto a prender,
y late tan descompensado,
que temo, inminente, su estallido.

Todos los avisos que me dieron,
se olvidaron en cuanto te acercaste,
olisqueando, como lobo a su presa
recién cazada.
Recaí en tus fauces, sin remedio.

Tú y tu capacidad de
nublar todo lo que tiene sentido,
y conseguir retorcerme en los míos,
darles mil vueltas, subirlos al cielo
y bajarlos al infierno en tiempo récord,
haciéndome olvidar todo atisbo de cordura,
reposando toda yo en tus manos...

Tú y tu capacidad de desterrarme sin piedad,
dejando a mis enfermos sentidos y a mí,
con amnésica locura y en la boca, la soledad,
esperando, pobre de mí, que alguien bueno,
me rescate.
Y te borre.

Porque ahora, que te has ido (otra vez),
resuenan las voces que advertían
de que esto, pasaría
y me dejarías en cueros por...

...hasta yo perdí la cuenta.

Ya no. No vuelvas.
No me recojas tú, nunca más.
Temo por lo que durarán
todas las secuelas,
que llevan y llevarán
tu nombre.

jueves, 11 de mayo de 2017

Se me pasa en un rato

A ratos vuelvo a aquel momento.
Vuelvo, sólo, para intentar entenderlo.
Sin éxito alguno, porque tanta incomprensión,
guarda relación directa con que,
cada vez que vuelvo allí,
asalta, inevitable, mi manía de cambiar
aquello que ocurrió, pero yo no quería.

Así, inocentemente,
pongo palabras en tu boca,
(que, ni por asomo, dijiste),
te dibujo bocadillos de cómic sobre tu sien,
que piensan eso que yo quería que pensaras.
Te agrando las pupilas, de tal manera,
que fuera imposible vieras algo más que a mí.
Y sí, también finjo ser yo la que se va
y tú lo evitabas girándome y cerrándome la boca,
con la fuerza de tus labios.

En estos ratos que vuelvo,
nunca te vas.

Es cuando vuelvo a mi sofá,
que mis ojos se desbordan,
al golpearme la mejilla y
ver que no, que no estás,
que soy incapaz de cambiar nada,
y te fuiste, sin mi adiós.

En estos momentos odio y grito,
con mi despecho sobrevolando-te,
donde quiera que estés.

Lástima que sólo sea eso,
un rato.
Porque la mayoría de los ratos,
vuelvo y revuelvo ese momento,
que por no entenderlo,
me invento.

Así, una y otra vez,
me muevo entre idas y venidas.

Mira que no me acostumbro,
que siempre así es todo contigo,
hasta cuando no estás.

miércoles, 10 de mayo de 2017

Treinta y cuatro

Llego a los 34 años,
408 meses,
12.410 días,
(alguno más,
que 'me quito' los bisiestos).

He pasado ya por 297.840 horas,
por 17.870.400 minutos,
que hacen un total, si no fallan las cuentas,
de, no menos de,
1.072.224.000 segundos.

Todo esto lo he vivido,
dormido, comido y bebido.
También reído, llorado
y aprendido.
He sufrido y amado,
dolido y levantado.
Y si, algún rato,
malgastado.

Digo fuerte que cada día,
quiero (de ansia y de amor)
mucho más.

No sé cuánto más quedará,
sólo la certeza que ahora es lo que tengo,
y agradezco todo lo pasado hasta hoy,
toda la gente encontrada y compartida,
y todo lo que vivo contigo (cabéis muchos aquí).

Que lo que me quede,
sea disfrutado igual.
Que lo que nos quede,
sea compartido y exprimido.
Que sea lo que sea,
pero que SEAMOS.

Brindo por todos,
hoy y cada día.

lunes, 8 de mayo de 2017

Como no quererte

Cómo no te voy a querer,
si ya no recuerdo lo que fue antes de ti.
Si sólo tú, revuelves mis entrañas
y me resuelves,
con solo mirarme.

Cómo no te voy a querer,
si encestaste de lleno,
con un triple desde el centro de la cancha,
cuando dijiste "te espero".

Cómo no te voy a querer,
si es tu piel, que habla,
y es la mía la que no cesa de buscarte,
y se eriza sólo con que la rondes de cerca.

Cómo no te voy a querer,
si tú, haces todo bonito.
Y fácil.
Cómo no te voy a querer,
si es a mí, a quien haces bonita cada segundo;
si le damos la vuelta al mundo,
si, juntos, fundimos el hielo,
si nuestra banda sonora no cesa.

Cómo no te voy a querer,
si amas cada una de mis imperfecciones,
aquellas que intento cambiar
y también las que no puedo.

Cómo no te voy a querer,
si regalas bondad
por cada uno de tus poros,
-aún cuando la intentas disfrazar-.
Cómo no hacerlo,
si tus ojos son limpieza,
si por tu boca se te sale el corazón.

Cómo no te voy a querer...
Si me desbocas si me agarras,
si me calmas con tu abrazo,
si me cuidas con tus gestos,
si me quieres porque sí,
si me conoces mejor que nadie,
con todo lo bueno y lo menos bueno,
y sigues aquí.

Cómo, cómo no te voy a querer...
si hace tiempo que me ganaste.
Ya me sale solo,
voy sin frenos,
y con todo.


Del miedo y la felicidad

Detrás del miedo, está la felicidad
repiten una y otra vez.
Siempre que la dicen, me aciertan.

Miedo, felicidad,
curioso nombre les repartieron
en el sorteo de los significados.
Ninguno existe,
y sin embargo los dos SON,
y mucho.

Vale, los acepto.
Detrás del miedo,
está la felicidad.
La que tantas veces evitamos
por no saber ponerla encima de la mesa,
por nombrarla con comillas,
y por su manía de marcharse sin despedirse siempre,
demasiado pronto.

El miedo es quien más habla,
al que más voz y altas voces cedemos.
El responsable de cortar alas
a todo aquel que desea volar,
quitando, de un tortazo,
las ganas, siquiera, de intentar.

Es límite.
Suprema razón y sinrazón,
de parones, rojeces y vergüenzas.

Es, el freno de golpe.
La puerta que se cierra por dentro,
mientras uno se despide, hasta otra,
de la felicidad que puede estar ahí,
esperando a ser abierta.

Es el malo y,
apenas alguna vez,
el bueno.


---

- Esto viene de viaje y de cómo "no se puede andar por la vida sin andar"... :) 
Anda, camina, vence el miedo y echa a volar. 
Juan y Diana, ¡he aquí! Espero que os guste!
Os quiero. 

viernes, 5 de mayo de 2017

Lo que da de si una mudanza

Adiós, me dices.

Y, de nuevo, mi salón lleno de cajas,
para volver a empaquetar el corazón.

Mira, 
en esta caja, voy a guardar los besos que me diste,
junto con los que yo quise darte,
pero me guardé.

Aquí, embalo las fotos.
Ésas que no volveré a mirar,
y las que hubiera repetido mil veces.

Las sábanas que removimos en esta otra caja,
junto con las que compramos por previsión
pero que ya no llegamos a utilizar.

En ésta pequeña, reposan tu cepillo de dientes,
tu crema de afeitar
y, cómo no, tu taza de café. 
Por si quieres volver a buscarlos,
o mejor, a usarlos.

Mis ganas y mi orgullo,
a buen recaudo los pongo aquí.
Con el "quédate" que me callé.

Juntos, pongo los reproches de las últimas noches,
a ver si hacen "migas" entre ellos.
También incluyo los "te quiero" que callé,
y tus "estoy cansado" que tragué.

Las verdades no dichas,...
bueno, ¡qué más dan ya!
Ésas, al desagüe van.

Tus excusas, las guardo bien cerquita,
para estar prevenida, 
no vaya a ser que otro las nombre,
si es que logro mudarme.

Todo el dolor, lo guardo en esta caja grande.
Sí, todo en una, que ocupa.
No sé si sabré abrirlo poco a poco,
sin escupir a quién se acerque, a la cara.

Las mudanzas del corazón,
siempre me lo han dicho,
necesitan su espacio
y su
tiempo.

Y me he quedado sin cajas. 
Y sin reloj.

martes, 25 de abril de 2017

¡Ay! Si pudiera

Si estuvieras en la palma de mi mano,
llenaría mis pulmones,
de aire y de energía,
sólo para soplarte.

Tan fuerte lo haría,
que marcharías, desaparecerías,
sin dejar ya ni una marca.
Ni en la piel,
ni bajo ella.

Bastante mal has hecho ya,
la de seguridad que has robado,
la rabia que has provocado
y la eterna incomprensión,
van de tu mano.

¡Ay, si pudiera!

Pero no puedo.

Tendré que aprender a aceptar,
que no,

que
no
te
irás.


lunes, 24 de abril de 2017

Infinitamente bonito(s)

Es una pena que el mundo
no esté preparado para sostenerse
por gente auténtica.

Invita, desde la infancia,
a poner una pared entre la piel y el corazón.
Y en tu cabeza, se implanta un botón,
el botón de lo correcto, para responder
a todo lo que esperan de ti,
para cambiar tu velocidad a la de otros,
para asentir cada vez que mueven tus hilos
y negarte, porque es mejor que te quieran,
a que te quieras tú.

Déjame decirte que esto puede cambiar,
si quieres dar voz a tus tripas.

¿Quieres? Yo sí.

Es, infinitamente bonito ir descubriendo,
lo que dicen tus entrañas, únicamente tuyas.
Y por cierto, te adelanto,
por si dudas, que lo que dicen, es precioso.

Es, infinitamente bonito hacerlo
con quien también lo hace contigo.
Compartir-se sin remilgos.

Es, infinitamente bonito reposar exhausta,
en manos que te recogen sin dejarte caer.
Y además, acarician.

Es, infinitamente bonito, quien te lleva
con su infinito cariño, de la mano,
en este camino de verdad con uno mismo.

Son, infinitamente bonitos cada uno de sus ojos,
que te muestran siempre a salvo.
Da igual lo que te duela,
sus corazones, sanan.
Sus miradas, acogen.
Sus manos, acompañan.

Es, infinitamente libre,
empezar a sentir la libertad que descubres,
cuando sueltas lastres.
Es caer al vacío,
con ellos alzando sus manos,
esperándote.

Suerte, suerte la mía.



Qué bonita es la #EscuelaJamming
Qué bonito es #JoaquínTejada y su generosidad.
Qué bonita cada una de las personas que se han compartido.

GRACIAS





jueves, 20 de abril de 2017

Las cenizas

Me reduzco a cenizas
cada vez que vuelves,
para dejarme otra vez.

Cenizas que se vuelan,
con cualquiera que las quiera soplar.

Se van, sí, siendo incapaces de reorganizarse
para quedar igual que antes.
Siempre falta alguna que se quedó,
quieta, esperando tu regreso,
por si, en esa ocasión,
se ponía la suerte de mi lado,
y necesitabas amar-me.

Se quedan inmóviles y se difuminan,
y ya no las puedo recuperar.
Imposible hallar estas agujas,
-que no paran de pinchar-,
en el pajar tan inmenso
que creaste para mí.
...
Pero, ¿sabes?
Me da igual ya,
porque a estas alturas,
ni yo misma,
me encuentro.

martes, 18 de abril de 2017

Cambiamos las tornas

Dicen, que quien calla, otorga.
Dicen, que quien otorga, concede.
Que quien concede, se niega.
Que quien se niega, cede.
Que quien cede, se pierde.
Que quien se pierde, llora.
Que quien llora, siente.
Que quien siente, padece.
Que quien padece, duele.
Que quien duele, enferma.
Que quien enferma, enloquece.
Que quien enloquece, muere en vida.
Que quien muere en vida, se acaba.
Que quien se acaba, toca fondo.
Y que sólo, quién toca fondo,
puede renacer.

Desde fuera, dicen, que todo esto me pasó...

No hubo forma más triste, sino tú,
de hacerme resurgir.
Fuiste el adiós que más me costó despedir.

Y ahora soy yo quien digo,
que con tu adiós,

la suerte llegó
y se quedó de golpe.

Mi corazón estalla desde entonces,
al son del amor más bonito,
y así es mucho más fácil agarrarme
a las letras que me sigues regalando.

Y ahora, también dicen...,
que quien escribe, siempre sana.
Que quien sana, vive.
Que quien vive, baila,
Que quien baila, se la juega,
Que quien se la juega, también calla...

y...

será que es verdad,
y todo es circular,
pero...
quiero que mi corazón,
con él,
no pare de brincar,
aunque me la juegue,
aunque corramos el riesgo
de tocar fondo de nuevo,
porque ya no necesito de las postales,
ni de sus bellos paisajes,
porque todo lo que quiero,
lo tengo cada día,
cada vez que le miro.





domingo, 9 de abril de 2017

Si los ojos hablan, las bocas callan

Te invito a probar, si te atreves,
a, por un rato, ser sólo ojos,
y a ver en los demás lo mismo,
nada más

Digo si te atreves,
porque no es costumbre hacerlo.
Justamente hacemos lo contrario;
pasar rápido sin detenernos en el espejo
que te dan y damos con los ojos.
Lo fácil es imaginar almas en hechos y palabras,
lo difícil descubrir fondos, miradas profundas,
todo lo que hay más allá de las pupilas.

Digo si te atreves, porque si lo haces,
todo cambia.
No hay lugar para la frialdad,
ni eres dueño de nada.
Es conexión profunda,
conversación desnuda,
de las verdades humanas.

Digo si te atreves,
porque hacerlo es aventura.
Es descubrir almas y dejar la tuya al descubierto.
Es estar más desnuda de lo que hayas estado nunca.
Es saberte frágil y ver la desnudez y fragilidad de los otros.
Es, por fin, hablar con los ojos,
compartir-te con tu forma de verte y de ver el mundo.

En los ojos, hay verdad.
En los ojos, si los miras,
somos todo y nada a la vez.
En los ojos, te encuentras
y encuentras.
En los ojos, esencia humana.

Si te miro a los ojos,
y me adentro en tu alma,
que hace de espejo de la mía,
seremos fuertes y
crearemos lo inimaginable,
porque tenemos la verdad, la nuestra.
Y entonces, todo es posible.


viernes, 7 de abril de 2017

Este lugar llamado mundo

Tengo impulsos de cambiar el mundo. Sí, sí, así como lo escribo.

Me ocurre cuando empieza a rebosar la basura, ésa que voy acumulando en mi cubo,
uno que se encarga de soportar fealdades, las que ocurren por aquí y por allá, cerca y lejos. 

No sé si tu tienes un hueco parecido. Yo, el mío, lo descubrí hace algún tiempo, y siempre hay algo que hace que salte por los aires. Cualquier gota colma el cubo.

Yo, voy notando, cómo sube, al descubrirme con cierta indiferencia al pasar, sin apenas mirar, a quien pide en la calle. 

Lo noto, cuando la televisión me muestra imágenes horribles y yo sigo con mi cena, tras un "qué mal va el mundo". 

Sube por la garganta, cuando acepto que ocurra lo injusto y, también, cuando pienso sólo en el viernes.

Empieza a arder ya en la boca, cuando el egoísmo me impide ver más allá, teniendo todo a mi alcance. Y cuando siempre quiero más de lo que no necesito. Es la prisa, el ansia, el ritmo que ayuda a no parar en lo importante. Saberlo y no hacer nada.

Y, con tanta y variada mezcla, estalla. 

Voy a cambiar el mundo, y se me ocurren un montón de acciones que sólo callan, por un rato, mi conciencia. 

Trato de ser portadora de todo lo bueno a mi alrededor,... y recuerdo fuerte eso de "aquí y ahora". 

Aguanto así lo que puedo, que siempre es poco, la verdad.
Porque no, el mundo no cambia,
ni lo hacen las personas,
por querer tú que lo hagan.

Y, desvanecen mis ganas. 
Triste, me siento, atravieso el corazón, y vuelvo a abrir el cubo de la basura.

No sé si de tantas veces que lo abro y lo cierro, sigo siendo la misma.

O no.

miércoles, 5 de abril de 2017

Las marcas de la piel

El dolor, dicen, que se olvida.
Y puede que tengan razón. 
Siempre me pregunto,
por qué nos volvemos a enamorar
tras intentar remontar el corazón, 
por las madres que siguen dando a luz,
y por aquél que desea pasar por quirófano,
otra vez.

Al final, debe compensar.

Llegados a este punto,
acepto que puede olvidarse el dolor,
pero no se atrevan a negarme, sus marcas.
Marcas grandes, con relieve,
y otras pequeñas y planas,
incluso con algunos colores
que van impregnando la piel,
señalando que, inevitablemente,
volverán a escocer,
hasta cuando ya no se espere.

Es la memoria que queda en la piel,
las marcas que pautan el caminar,
al cruzar un camino ya conocido,
o uno nuevo, que parece recordar a 
las piedras que quedaron atrás aquella vez.

Es la piel y su memoria,
la que se eriza, se asusta,
o se quiebra hasta en la voz. 
Es la memoria que no se olvida,
y que sí se siente intensamente,
capaz de esquivar, por miedo, otro dolor,
o, por el contrario, de empujar al abismo,
sin querer luchar contra el destino que, 
sin duda, 
dejará otra marca en la piel,

Y, así, 
vuelta
a
empezar. 




martes, 4 de abril de 2017

La sala de espera del olvido

Que te olvide, me dices.
Cómo si desdecir al corazón,
fuera asunto fácil.

Que te olvide, así actúas.
Y mi especialidad es darte vueltas,
y aunque aún no lo veas claro
yo sé, me escribirás, me echarás de menos
y desearás echarme de más.

A que te olvide, me animas,
y cómo le explico yo a mis venas
que reseteen la vida contigo,
lo que fue y lo que no llegó a ser,
la vida que yo me fui cosiendo
aún sin tu consentimiento.
Y cómo les digo a todas las fotos que hice,
por previsión,
que destilan mal olor por exceso de uso,
y que arderán, unidas a mis ganas.

Que olvide más rápido, te atreves a gritarle
a un corazón que no tiene piernas,
que sólo avanza si le agarras,
y, que dispone,
menos aún, de la intención.

Que pase página,
si, total, nunca hubo historia.
Que cierre el libro,
y ponga fin a la novela que inventé.
Fue mi mejor ficción;
la del dolor por no tenerte,
la del dolor de perderte
la del dolor por quererte,
sin respuesta.

¡Ay! Si hubiera prestado atención
cuando te dedicabas a velar por mi olvido...
Tú,...
que nunca te ibas del todo...

Y ahora... que ya lo entiendo, me pregunto:
¿Quién puede olvidar así?
Que tire la primera piedra
quien no recuerde.



viernes, 31 de marzo de 2017

Reloj, contigo, me bato en duelo

Suena extraño lo que voy a pedir, lo sé.
No me juzgues, por favor,
y entiéndeme.

Acabo de coger mi número
para la subasta de sueños,
y quiero apostar fuerte,
al llegar mi turno.

Te pido, que me mientas,
más fuerte de lo hayas hecho alguna vez.
Que es urgente.

Miénteme, más de lo que puedas.

Dime, cariño, que todo sale bien,
que ganamos la partida,
y que no te vas.

Miénteme,
para que ya no duela,
para que seamos fuertes,
y no de pena.

Miénteme, por favor.
y vuelve a besar como antes,
que la luz de tus ojos no marche,
y que encienda más brillante, aún, al mirarme.

Miénteme, que yo lo imploro,
y, vuelve,
que ni pensemos en la despedida,
que corra la risa,
que pasen los años,
que marchen lejos los daños,
y el corazón esté a salvo.

Miénteme, hasta en mis sueños,
y hazme ganar la subasta,
sin empeñar el alma.

Miénteme, te lo suplico,
y
quédate.



Empatizo con sus ojos,
porque todos los días les pienso. 

miércoles, 29 de marzo de 2017

Instrucciones para sobrevivir a la ira -(a mi manera)-

No tocar.
Puede estallar en mil pedazos
y llegar, a destino no buscado,
en forma de dardos a diana,
dañando, con minúscula intención,
a quien nada lo merece.

No desplazar.
Una vez identificada,
cuidar, con sumo detalle, los movimientos.
Un único paso en falso, puede hacerla desatar.

No bromear con ella.
La risa de uno mismo
puede ser la mejor inteligencia.
Pero se debe elegir hora, minuto y segundo pertinentes;
de lo contrario, puede accionarse sin control alguno.

No sumar importancia.
La bola que aprieta el pecho, es.
Y tiene vida propia.
Cuidado al hacerla más grande,
puede enquistar y convertirse, rápido,
en avalancha que arrasa con todo aquel que ose,
respirar a su lado.

No liberar.
Ojo, este momento es más peligroso.
Saber que está a punto de estallar,
y que tu debilidad puede hacerte perder fuerza.
Intentar, en todo momento,
no agitar, temblar o apretar,
y, sobre todas las cosas,
procurar no detonar si hay ser vivo enfrente.
Menos aún si es alguien querido,
que las consecuencias pueden no tener retorno.

Se aconseja correr.
Elige un camino en soledad,
-a falta de parque de atracciones emocional-
y empieza a correr, hasta la extenuación y rápido.
Cada vez más rápido.
Cuando notes que la bola sube
y se hace más presente,
tanto que asfixia,
empieza a gritar,
muy fuerte, quédate sin voz.
Y si salen lágrimas,
déjalas correr también.

Frena ahora en seco.
Respira.
Repítelo.
Hasta que empieces a notar,
que la bola se reduce a pelota de ping pong,
luego a canica
y, por último, a arenilla de playa.

Recuerda bien estos pasos,
se aconseja repetirlos a menudo,
tantas veces como bolas aparezcan en el pecho.

Al fin y al cabo,
nuestra naturaleza animal,
y la ira que también lo es,
es
así.