domingo, 10 de diciembre de 2017

Duelen tanto como enseñan

La indiferencia,

el desprecio,

la crítica escondida,

el desplante,

los desvelos,

el rechazo,

que te nieguen.

El desinterés,

ese silencio,

no saber,

no preguntar,

no llamar

ni ser llamado.

La incomprensión,

el despropósito,

la risa apagada,

el llanto guardado.

No nombrar

ni que te nombren.

No estar

ni que estén...

Éstas,...
duelen, duelen tanto como enseñan.

Nadie avisó de que crecer fuera asunto fácil,
que el corazón se arrugará mil veces
y que trataremos de recomponerlo sin descanso.

Pero sin éxito.


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